Entre momento y momento, he pensado que no soy mitad de nada.
Un día mientras pasas un fax te das cuenta quela vida está muy bien para vivirla, pero quizás lo interesante espoder comentarlo con alguien... y te asoma una gran verdad.. que eres mal pareja.
No soy capaz de mantener nada. Tengo miedo y huyo como huye una rata del mar...
Quizás soy una novia a la fuga que no tiene cojones a afrontar la realidad, quizás soy tan caprichosa que lo quiero todo, y como dice mi padre, pan y teta no caben en la boca.
Me gustan los bocadillos... mi preferido, el de salchicha con cebolla, pero que paradoja, que eso de "contigo pan y cebolla", no es para mi.
Quizás no soy capaz de mantener nada...
Quizás no tengo bastante fuerza de voluntad...
Quizás no se cambiar el "tu" y el "yo" por un nosotros...
Quizás no se compartir...

Miro atrás y lo unico que veo es una mochila en mi espalda cargada de relaciones acabadas, y eso pesa mucho... pero pesa mucho más saber que la que salió huyendo todas la veces (menos una), fuí yo.

Y me fastidia reconocer que soy mal mitad, que soy incapaz de mantener algo un poco especial por alguien, por mucho que crea quererle.

Y no me hace falta despertar un dia y verme sola para saber que ahora me estoy equivocando... pero es que suficientemente duro es tener que fingir un orgasmo, como para fingir un sentimiento... y yo, no siento... demomento.

Quizás la razon por la que salga huyendo es por que no tengo nada que me retiene... no hay sentimiento tan grande que cree una fuerza centípreta que haga que por mucha velocidad y tiempo, yo no salga disparada de ese centro...