Mi vida está pasando sin pena ni gloria en la periferia de Madrid, y casi lo prefiero

 

Lejos de la gente que conozco, aquí podría empezar realmente una nueva vida... podría ser una chica sin traumas pasados, podría no estar cansada de llorar... nadie tiene por qué saber lo desgraciada que me siento varias veces al dia... tampoco nadie tiene por qué saber mis tropiezos anteriores ni mis cagadas impresionantes...

... si yo lo digo, nadie tiene por qué imaginar tantas realidades que no he querido vivir...

Podría ser una persona anónima a mi vida en Barcelona, ser selectiva y contar solo aquello que me hizo sonreir...

Aquí nadie me va a preguntar sobre aquel novio mio que tantas deudas dejó acompañandome cuando una mañana se marchó con los ahorros de mi adolescencia  y un coche que pagué haciendo miles de horas extras... Tampoco nadie me pregunta si realmente he pasado página, si de verdad no le sigo viendo cuando cierro los ojos y beso a mi pareja... Aquí nadie me pregunta si no es un problema que mi pareja actual y esa persona tengan el mismo nombre...

 

Tampoco la gente mira mi expresión cuando alguien dice algo sobre los malos tratos... nadie de los presentes tiene por qué imaginar mi cuerpo se ha visto en las trayectorias de diversos golpes procedentes de una misma persona... nadie pregunta si me sigue afectando una discursión.

 

Aquí soy anónima, nadie repara en mi presencia... mi teléfono no suena con algún plan interesante o no interesante... aquí no tengo planes... ni vida.

 

Y... por malo que pueda parecer, casi lo prefiero... quizás prefiera no tener vida a tener la que tenía allí.

 

Ojo, que echo mucho de menos rodearme de mi gente, que cuando veo fotos en el facebook y mi cara no aparece en ninguna, me da mucha pena... y cuando llega un viernes por la noche y lo mejor que tengo que hacer es ver "Sálvame Deluxe"... y me da mucha tristeza y rabia saber que quizás no pueda ver el Barça-Madrid por que no tengo nadie con quien verlo...

 

A pesar de eso... tampoco la cosa va tan mal... Sigo teniendo muchas más razones para sonreir que para llorar, sólo que (a veces), una se acuerda de dónde ha salido y lo que ha vivido, y aunque los demás no lo sepan, no significa que yo lo haya olvidado.